Las autoridades tienen que mantenerse alerta y ser creativas al momento de seguirle el rastro a una estructura de narcotraficantes, pues el ingenio de estas personas no tiene límites, por lo que siguen buscando alternativas para exportar cocaína.

Recientemente, el CTI de la Fiscalía, junto con el Gaula Militar y la DEA de Estados Unidos, lograron la captura de Alejandro Becerra Ariza, Jean Carlo Vidarte Galviz y José Alfredo Jiménez Peñaranda, señalados de ‘encaletar’ cocaína en vehículos para llevarla hacia el Caribe y posteriormente a Portugal.

Los investigadores empezaron a conocer los movimientos clandestinos de estos hombres cuando, en diciembre de 2020 se incautaron de 151 kilos de cocaína que fueron trasladados desde Norte de Santander a un parqueadero en Turbaco (Bolívar).

En este caso, Alejandro Becerra Ariza, presuntamente, hizo las coordinaciones para la venta de la sustancia ilícita y condujo la buseta utilizada para trasladar la droga.

La investigación determinó que, al parecer, los narcos acondicionaban compartimentos en los techos, el chasis o la silletería de los buses de servicio público, vehículos particulares y camiones para ocultar la droga y de esta manera recorrían el país y ponían los alijos en inmediaciones de las zonas portuarias.

Jean Carlo Vidarte Galviz y José Alfredo Jiménez Peñaranda habrían sido los encargados de extraer los bloques de cocaína del techo del automotor y entregarlos para que fueran embarcados con destino a Portugal.

La Fiscalía aseguró que los detenidos tendrían nexos con grupos narcotraficantes de la Costa Atlántica.

Los tres hombres quedaron a disposición de la Fiscalía para luego ser presentados en audiencias de legalización de captura, imputación de cargos y medida de aseguramiento, por fabricación, tráfico o porte de estupefacientes agravado, por lo que los procesados aceptaron cargos y fueron enviados a la cárcel.

Se conoció que las autoridades continúan con las investigaciones para identificar a las personas que delinquen junto con los tres capturados, para establecer quién les proveía la cocaína que finalmente transportaban hacia el Caribe.