En estas zonas de Sucre, donde se vivió la violencia de la guerrilla y los paramilitares, se realiza un exitoso proyecto piloto de formalización de tierras. La apicultura es uno de sus pilares. Lo cuentan sus habitantes.

La noche del 17 de enero de 2001 un escuadrón paramilitar incursionó en el corregimiento de Chengue, al norte de Ovejas, Sucre, y asesinó a 28 campesinos. Tras la masacre, los sobrevivientes huyeron dejando atrás sus tierras. Algunos se fueron de manera definitiva de la región y otros se refugiaron en ciudades y pueblos del Caribe. Julia Meriño perdió a sus tíos y primos en aquella matanza. Se desplazó a la cabecera municipal de Ovejas y su casa, en Chengue, fue carcomida por la maleza. El corregimiento se convirtió en una aldea desolada de los Montes de María que se disputaron con ferocidad los guerrilleros y los paramilitares   

Dos años después Julia regresó a su casa. Quería, junto con su esposo, restablecerse en sus tierras y volverlas productivas, pero miembros de las Farc secuestraron a su marido y lo asesinaron, culpándolo equivocadamente de auxiliador de los paramilitares; así como los paramilitares habían masacrado a sus familiares, culpándolos erróneamente de guerrilleros. A pesar de encarnar la tragedia del conflicto armado, Julia Meriño no se rindió. Gracias a terapias psicológicas y a la fuerza y al perdón de su corazón, se levantó con la misión de sacar adelante a sus tres hijos. Regresó a Chengue en 2014 y encontró su predio, así como el resto de las tierras de la población, en estado de abandono.

Con 49 años, Julia supo que esa fuerza que había encontrado dentro de sí la necesitaban sus vecinos y amigos. Entonces se puso al frente de su comunidad y ahora es una de las lideresas sociales que ha estado en el proceso de formalización de tierras en Ovejas. Ella se ha encargado de empoderar a varias mujeres y hombres en corregimientos como Chengue, La Ceiba, Pijiguay y Canutalito, acompañándolos en el proyecto Piloto de Formalización Masiva y Catastro Multipropósito de Ovejas, a cargo de la Agencia Nacional de Tierras (ANT), y la Agencia del Gobierno de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid).

Este piloto se lleva a cabo en el marco del Programa de Desarrollo con Enfoque Territorial (Pdet), que busca atender y reparar de manera integral a las comunidades. El caso de Ovejas y sus 11 corregimientos es emblemático por el contexto histórico de violencia y desplazamientos. Este Pdet es una herramienta participativa y de gestión del territorio, primordial para atender el primer punto del Acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera, firmado por el Gobierno de Colombia y la guerrilla de las Farc.

El piloto de Ovejas es una iniciativa fundamental que busca dar claridad sobre los derechos de propiedad de las tierras, una de las principales causas del conflicto en Colombia. A la fecha este programa formalizó 42.000 hectáreas, 3.000 predios rurales y logró el ciento por ciento de desminado del territorio, es decir, libró a Ovejas y sus veredas de las minas antipersona. Todo esto ha venido acompañado de estrategias de desarrollo económico, participación social y empoderamiento de la mujer. Uno de los predios rurales formalizados fue el de Julia Meriño en Chengue, donde ella ha liderado semilleros locales.